¿Qué es un retiro de oscuridad y cómo funciona?

¿Qué se hace exactamente durante una semana en un cuarto donde no ves ni tu propia mano? Es la pregunta que oímos antes de casi cada primer retiro de oscuridad. La respuesta sincera: mucho menos de lo que crees, y más de lo que esperas.
Lenka y yo hemos acompañado a más de 3000 personas en sus estancias en la oscuridad desde 2013, y yo mismo pasé una semana solo a oscuras. Así que esta página no es teoría. Es cómo es un retiro de oscuridad en nuestras cabañas cerca de Kutná Hora, desde la tarde en que llegas hasta el momento en que vuelves a abrir la puerta.
Un retiro de oscuridad va sobre todo de lo que falta
Nada de luz. Nada de pantallas. Ni programa, ni grupo, ni un maestro que te diga cómo respirar. Pasas todo el tiempo solo (o en pareja) en una cabaña pequeña completamente oscura: no «en penumbra», no «acogedora», sino oscura de una manera que la mayoría de la gente no ha vivido nunca. La comida llega a tu puerta, la ducha es caliente, la cama es cómoda. Todo lo demás lo traes tú, dentro de tu cabeza.
No es una prueba de resistencia y nadie te pone nota. Puedes dormir tres días seguidos, sentarte, estirarte, pensar, llorar, reír o no hacer nada en absoluto. ¿Puedes? ¿Debes? Puedes, y no tienes por qué. Ahí está toda la libertad.
Día a día: cómo transcurre una estancia en la oscuridad
La llegada: hacia el atardecer, todavía con luz
Una semana empieza el sábado (excepcionalmente el miércoles), tres noches el miércoles o el sábado, una sola noche el martes. Llegas hacia el atardecer, en coche o porque te recogemos en la estación. Mientras aún hay luz, te enseñamos la cabaña: dónde está la ducha, dónde el interruptor de la ventilación, dónde el hervidor, dónde aparecerá la comida. Apagas el móvil o lo guardas. Luego te dejamos, y la luz la apagas tú. Nadie lo hace por ti.

La primera noche y los primeros días: sobre todo sueño
Esto sorprende a casi todo el mundo. La gente nos cuenta que los primeros días son sobre todo sueño: largo, profundo, a veces a horas extrañas. Dicen que por fin han dormido bien después de meses. Parece que el cuerpo cobra lo que se le debía. No luches contra ello; no hay nada que debas estar haciendo en su lugar.
La comida, por la antesala
Cada cabaña tiene una pequeña antesala con un estante para la comida y un termo. Ahí te dejamos la comida vegetariana de todo el día, y está pensada para que podamos pasártela sin que entre ni un rayo de luz. Los platos los encuentras al tacto, y enseguida se vuelve algo normal. Si lo prefieres, puedes traer tu propia comida o ayunar; en cada cabaña hay un hervidor. Y sí, comer espaguetis en oscuridad total es todo un arte. Ya lo aprenderás 🙂
La mitad: el tiempo se derrite, la mente protesta
Al cabo de unos días dejas de saber qué hora es, y luego deja de importarte. La gente dice que el tiempo simplemente se derrite. Suele ser también el momento en que la mente coge una rabieta. Te dice que esto no tiene sentido, que podrías estar haciendo algo útil, y pregunta, bastante alto: «¿Pero qué hago yo aquí?». Esa voz es normal. Casi todo el mundo se la encuentra. Puedes escucharla como quien oye la radio en la habitación de al lado, y seguir tumbado.
Si quieres parar
Puedes terminar tu estancia en cualquier momento. Nadie te encierra: el interruptor de la luz es tuyo y la puerta se abre desde dentro. Si nos necesitas, nos lo puedes decir cuando te llevemos la comida, y vivimos en la casa de troncos a cincuenta metros. Más o menos una de cada diez personas se va antes. Esa cifra no es una tasa de fracaso; es gente que se escucha a sí misma, que es justo a lo que venías.
De vuelta a la luz
Al final de tu estancia vuelves a abrir la puerta a la luz del día. Hazlo despacio. La gente nos cuenta que al principio la luz es muy intensa, los colores más vivos, y la comida y los olores de repente muy fuertes: una manzana puede ser todo un acontecimiento. Regálate unas primeras horas tranquilas antes de trenes y ciudades. Hay más sobre esto en nuestro artículo sobre la vuelta a la luz.
Lo que la gente vive en la oscuridad
Cada estancia es distinta, pero hay cosas que aparecen una y otra vez en lo que la gente nos cuenta:
- Sueño: muchos duermen más que en años, y se despiertan sin despertador por primera vez en mucho tiempo.
- Colores e imágenes: en oscuridad total, mucha gente ve colores, formas o imágenes delante de los ojos. No es una regla, pero pasa, y no hay nada que temer.
- Emociones fuertes: pueden aflorar viejos recuerdos o sentimientos. No siempre es agradable, pero es honesto, y suele pasar solo.
- Calma: cuando el ruido de la cabeza se asienta, muchos describen una calma que no sabían que podían alcanzar.
Un participante, llamémosle Jonas, vino tres noches con una larga lista de cosas que quería «resolver en la oscuridad». La última mañana reconoció que se había pasado durmiendo casi toda la lista. «Ha sido más fácil de lo que imaginaba», dijo, «y demasiado corto». Oímos esas dos frases muchísimo. Aproximadamente el 80 % de quienes vienen tres noches dicen después que no fue suficiente, y esa es una de las razones por las que la mayoría elige una semana.
Lo que no hacemos es prometer resultados. No somos una clínica, y un retiro de oscuridad no es un procedimiento médico. Lo que vemos es más sencillo: la gente se va más lenta, más callada y a menudo sorprendida. No porque alguien le haya hecho algo, sino porque, por una vez, se ha dado tiempo.
De dónde viene la práctica
Retirarse a la oscuridad es algo antiguo. En el Tíbet es desde hace mucho una práctica de meditación, conocida como yangti en la tradición bön y en el dzogchen. En Alemania, Holger Kalweit acercó la idea al público occidental con el nombre de Dunkeltherapie; en español a veces se busca como «terapia de oscuridad». En la República Checa se conoce como terapie tmou o, sin más, una estancia en la oscuridad, y se ha vuelto tan habitual que de los aproximadamente 45 centros que conocemos en Europa Central, más de la mitad están aquí.
Nuestro enfoque es de andar por casa. No enseñamos ninguna tradición ni prescribimos ninguna técnica. Puedes meditar si quieres, pero no tienes por qué. Las estancias cerca de Kutná Hora forman parte además de un estudio a largo plazo del Departamento de Psicología de la Universidad de Ostrava, junto con su Facultad de Medicina, que observa cosas como las funciones cognitivas, la tensión arterial, la variabilidad de la frecuencia cardiaca y la melatonina. Lo mencionamos porque es verdad, no porque saquemos de ello ninguna promesa.
¿Es un retiro de oscuridad para ti?
Para la mayoría, sí, pero no para todo el mundo. Ven sobrio, cuéntanos con sinceridad cómo está tu salud y, si dudas, empieza por una estancia más corta. Si tienes antecedentes de dificultades graves de salud mental, epilepsia o una afección que requiere supervisión, lee nuestra página de seguridad antes de reservar y habla con tu médico. Ante la duda, escríbenos o llámanos primero; preferimos mil veces hablarlo antes que encontrarte sorprendido en la oscuridad.
Miedo a la oscuridad, miedo a aburrirte, el pensamiento de «yo no aguanto una semana»: nada de eso es motivo para quedarte en casa. Es lo que casi todo el mundo trae consigo la primera tarde. Tráelo tú también, y mira qué queda de ello al cabo de unos días.

Nos vemos en la oscuridad – Tom & Lenka
P. D.: ¿Te preocupa aburrirte? Vuelve a preguntártelo el quinto día 🙂